Por Joaquín Quiroz Cervantes.
En política no hay tiempos muertos, y en Othón P. Blanco la elección de 2027 ya comenzó, esta misma semana arrancará el registro de quienes suspiran por convertirse en defensoras y defensores de la transformación y, posteriormente, en candidatos de MORENA y sus aliados a las presidencias municipales.
Quintana Roo entra de lleno en esa disputa y los nombres empiezan a acomodarse en los 11 municipios, donde habrá batallas internas, mediciones, acuerdos y mucho cálculo político, por lo que el cierre de este 2026 estará intenso.
En la capital quintanarroense la baraja está bastante clara, los perfiles con mayores posibilidades de ir por la coordinación municipal othonense son el exsecretario del Ayuntamiento, Luis Gamero Barranco; el exsubsecretario de Gobierno, Nabille Eljure Terrazas, y la diputada federal Elda María Xix Euán.
Los tres tienen posibilidades reales de convertirse en abanderados de la 4T y conservar para dicha alianza la capital del estado, son perfiles con preparación académica, arraigo y trayectorias distintas dentro de la política, lo que abre una competencia interesante por una candidatura que será clave para el futuro político de Othón P. Blanco.
En los casos de Luis Gamero y Elda Xix existe además un elemento adicional: pudieran incorporarse dentro de las candidaturas de acciones afirmativas, el primero por cuota LGBTQ y la segunda por cuota indígena, lo que representa un plus dentro de sus respectivas aspiraciones.
Cualquiera de ellos tiene cómo y con qué salir a campaña y retener para MORENA el municipio capital.
El escenario político de Chetumal dista mucho del vivido en 2024, cuando por segunda ocasión consecutiva perdió Lidia Rojas Fabro, cuya aspiración rumbo a 2027 se vuelve cada vez más complicada.
Por principio de cuentas, la elección de 2027 tendrá un candidato ancla al Gobierno del Estado como Eugenio “Gino” Segura, bien aceptado en la capital y quien, después de su paso por SEFIPLAN, logró generar cercanía con buena parte de las y los burócratas capitalinos. Ese factor pesa y mucho en una ciudad donde el aparato gubernamental y sus familias representan una fuerza electoral considerable.
A eso se suma que el discurso de confrontación contra la edil Yensunni Martínez pierde fuerza, porque la actual munícipe no irá a campaña contra la concejal naranja, con ello se modifica buena parte del escenario político que durante los últimos años le permitió mantener una narrativa de oposición permanente.
También pesan sus errores, para muestra, la publicación realizada días pasados en la que denunció que los trabajos en el arroyo Agua Dulce, en la Ribera del Río Hondo, estaban destruyendo árboles, mientras habitantes de la zona respondieron que se trataba del mantenimiento de un sistema de drenaje a cielo abierto con más de 30 años de antigüedad, utilizado para desalojar agua en el área cañera.
Ahí está una muestra del riesgo de hacer política desde la suposición y pretender construir rentabilidad electoral desde Facebook sin conocer plenamente lo que sucede en las comunidades.
Además, existe un factor que modifica sustancialmente el escenario rumbo a 2027, con la reforma electoral aprobada en mayo de 2026, quien encabece una planilla como candidata a presidenta municipal ya no tiene garantizado brincar automáticamente a una regiduría de representación proporcional en caso de perder la elección, pues ahora esas posiciones se asignarán conforme al orden de la lista específica de candidaturas a regidurías registrada por cada partido.
Es decir, una tercera derrota ya no tendría como consecuencia automática una nueva posición en el Cabildo, esta vez perder puede significar, simple y llanamente para Lidia Rojas quedarse fuera del presupuesto que lleva manteniendola como regidora casí 6 años, sin que algo trascendente aporte o haga por el ayuntamiento.
Mientras tanto, en MORENA crecen las opciones. Gamero, Eljure y Xix representan perfiles distintos, con estructura, presencia y posibilidades de competir seriamente por la capital, ahí está precisamente la diferencia de lo que viene para OPB: mientras en la 4T hay varios cuadros que pueden caminar territorio, sumar estructuras y construir acuerdos, del lado naranja el proyecto sigue demasiado concentrado en una sola figura.
Y eso también tiene costos, diversos militantes se han retirado por diferencias internas, por la obstinación de querer mantener el control y por la falta de apertura a otros liderazgos dentro de Movimiento Ciudadano en Othón P. Blanco.
Las elecciones no se ganan con publicaciones, pleitos o enemigos imaginarios, se ganan en territorio, con estructura, votos y credibilidad, perder una vez puede ser circunstancia. Perder dos todavía puede explicarse. Pero llegar a una tercera elección con la misma fórmula obliga a revisar si el problema realmente está afuera o si ya se encuentra dentro del propio proyecto.
Y ese disfraz de víctima de Rojas Fabro mostrado una y otra vez, a estas alturas ya ni para Halloween le sirve.




