Por Joaquín Quiroz Cervantes.
Las encuestas son fotografías del momento, pero cuando varias fotografías comienzan a mostrar exactamente el mismo paisaje, ya no estamos frente a una casualidad sino ante una tendencia.
Y hoy, rumbo a la sucesión gubernamental de Quintana Roo en 2027, esa tendencia tiene dos nombres claros: Gino Segura y Ana Paty Peralta.
Los números difundidos por De las Heras Demotecnia, una de las casas encuestadoras más respetadas y tomadas en cuenta dentro del círculo de decisiones de Morena, colocan al senador Eugenio “Gino” Segura en una posición francamente dominante.
No solamente encabeza la preferencia para ser candidato de la alianza Morena-PT-PVEM con 24.7%, sino que además cuando se pregunta quién tiene más posibilidades de ganar la gubernatura para Morena, se dispara hasta el 37%, una ventaja de más de treinta puntos sobre Rafael Marín. Los datos son contundentes.
Lo más relevante no es únicamente que Gino vaya adelante. Lo verdaderamente importante es la distancia. En política, una diferencia de tres o cuatro puntos puede explicarse por margen de error o coyunturas temporales. Una ventaja de doble dígito sostenida refleja posicionamiento, estructura y conocimiento ciudadano.
Gino ha logrado algo que pocos políticos quintanarroenses consiguen: construir presencia estatal. Mientras otros concentran su fuerza en determinadas regiones, el senador ha recorrido el estado durante años, generando una red política que hoy se traduce en reconocimiento electoral.
Además, tiene un factor que en Morena pesa mucho: conecta con el dar continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación sin generar confrontaciones internas innecesarias.
En segundo lugar aparece Ana Paty Peralta, una mujer con todas las cartas credenciales para en caso de ser género femenino la candidatura, tiene todo para serlo sin problema alguno.
Los números la colocan como la mujer mejor posicionada de Morena en Quintana Roo. La alcaldesa de Cancún conserva una base política sólida en el municipio más importante electoralmente del estado y sigue siendo una figura competitiva dentro de cualquier escenario sucesorio.
De hecho, si algo muestran estas mediciones es que hoy la verdadera disputa dentro de Morena parece concentrarse entre Gino y Ana Paty, sin embargo, por ser tema de género no compiten entre sí, al contrario hacen equipo y unen fuerzas.
Son los únicos perfiles que aparecen con capacidad real de movilizar simpatías y construir una candidatura ganadora.
El contraste más severo es para Rafael Marín. Durante meses se intentó vender la idea de que el exdirector de la Agencia Nacional de Aduanas sería un contendiente de gran peso.
Sin embargo, la realidad de las encuestas muestra otra cosa. Con apenas 5% en percepción de capacidad para ganar y 7.9% en preferencia interna, se encuentra muy lejos de los punteros. Los números no reflejan crecimiento, sino estancamiento.
Incluso dentro de los círculos políticos de la Ciudad de México comienzan a surgir versiones sobre la viabilidad de mantenerlo en la competencia interna. Cuando un aspirante aparece tan rezagado frente a los punteros, la pregunta deja de ser si puede ganar la candidatura y pasa a ser si seguirá formando parte de las mediciones decisivas.
Morena suele tomar decisiones con base en encuestas, competitividad electoral y capacidad de triunfo. Bajo esos parámetros, la fotografía actual es clara: Gino Segura encabeza la carrera con amplitud, Ana Paty Peralta se mantiene como la principal figura femenina y una contendiente de peso, mientras que Rafael Marín aparece cada vez más lejos de una competencia que parece correr a una velocidad para la cual todavía no encuentra el ritmo.
Falta mucho para el 2027. Pero si la candidatura se decidiera con los números que hoy existen sobre la mesa, la discusión en Morena no sería quién puede alcanzar a Gino. La discusión sería quién puede evitar que llegue como favorito indiscutible a la encuesta final




