Por Joaquín Quiroz Cervantes.
En política, como en el béisbol, no se juega por simpatías: se juega por estadísticas. Y en Quintana Roo, rumbo al 2027, los números, las señales, los afectos políticos y la operación territorial empiezan a acomodarse con una claridad que ya raya en lo obvio.
Sin novedad en el frente: los únicos dos perfiles con garantía real de triunfo para asumir la Coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en Quintana Roo tienen nombre y apellido: Eugenio Segura Vázquez y Ana Paty Peralta de la Peña.
De uno de esos dos saldrá, quien encabece la campaña para relevar a quien ocupe el gobierno estatal el 25 de septiembre de 2027, y suceder constitucionalmente a la gobernadora Mara Lezama.
Porque mientras algunos siguen jugando a las adivinanzas, en los pasillos donde realmente se decide ya se comenta —y los Heraldos de Xlalibre lo han venido reiterando— que una vez rendido su cuarto informe de gobierno, Mara Lezama podría incorporarse al gabinete federal como secretaria de Turismo o de Bienestar, trabajando hombro a hombro con su jefa política y amiga, la presidenta Claudia Sheinbaum.
Y si eso ocurre, la ecuación se simplifica todavía más: los únicos dos cuadros con el auténtico visto bueno de la primera morenista del país serían precisamente Gino Segura, para coordinar el comité estatal de Quintana Roo de Defensa de la Cuarta Transformación; o bien Ana Paty Peralta, si la balanza se inclina por criterio de género.
Ambos son “maristas”. Ambos representan la nueva camada de MORENA: una generación de resultados, no de excusas; de triunfos, no de pretextos; de operación, no de imposición.
Y aquí no se trata de jugar al gurú… se trata de historial.
Gino y Ana Paty tienen algo que muchos presumen y pocos acreditan: han ganado todo lo que han competido.
Gino arrasó rumbo al Senado.
Ana Paty ha sido regidora, diputada local, diputada federal y dos veces presidenta municipal de Benito Juárez.
No son improvisados. No son accidentales. No son producto del dedazo sin sustento.
Son jóvenes, preparados, con estudios, con arraigo real en Quintana Roo, con conocimiento positivo en toda la entidad, con buena relación con las bases reales de MORENA, con coordinación efectiva con gobiernos municipales, con representantes en el Congreso de la Unión y con interlocución sólida con el sector empresarial.
No arrastran escándalos.
No arrastran expedientes de corrupción.
No cargan negativos de soberbia política.
Y en estos tiempos, eso ya es mucho decir.
Cualquiera de los dos sería garantía de triunfo. Cualquiera de los dos significaría continuidad para el proyecto de transformación en Quintana Roo. Cualquiera de los dos tiene el visto bueno de Claudia Sheinbaum por ser perfiles conciliadores, disciplinados, institucionales, de suma y no de división.
Las mediciones que nos refieren los Heraldos de Xlalibre no dejan espacio para la fantasía: son los perfiles con mayor conocimiento, mejor intención de voto, mejor percepción social y mayor confianza entre empresarios, políticos, intelectuales, sectores culturales, organizaciones civiles y las verdaderas huestes de MORENA.
Mientras tanto, la comparación con otros “aspiracionistas” raya en lo tragicómico.
Mientras Gino tiene agenda internacional, participa en foros de alto calado en el Senado, dialoga con inversionistas nacionales y extranjeros y diseña políticas públicas que favorecen a Quintana Roo…
Mientras Ana Paty gobierna la ciudad más importante del estado, mantiene coordinación en seguridad con los tres órdenes de gobierno, atiende territorio, ciudadanía, sector empresarial, turístico y hasta cuerpos diplomáticos acreditados en la entidad…
El delegado del Bienestar en Yucatán, Rafael Marín Mollinedo, anda en redes sociales pidiendo recomendaciones para desayunar salbutes y panuchos en Mérida, se va a foros en días hábiles y abandona su encomienda administrativa.
Así de brutal la comparación.
Unos construyen proyecto.
Otros buscan menú.
Y por si faltaran nombres en la tómbola del autoengaño, también aparecen perfiles sin viabilidad real.
Estefanía Mercado carga con el antecedente de haber perdido la elección a diputada federal por el Distrito 01; con la pesada percepción de haber transitado por PAN y PRI; y con vínculos con personajes del pasado gobierno que en MORENA simplemente no suman.
Eso, en automático, la descarta.
Por otro lado, Mary Hernández enfrenta señalamientos por excesos, desgaste de gobierno, desplantes y cuentas poco claras, lo que también la coloca lejos de una eventual definición seria.
Así que, sin tanto rebusque, sin humo, sin espejismos y sin encuestas cuchareadas:
La decisión parece estar tomada desde hace tiempo.
Es Gino… o es Ana Paty.
Y lo demás, para decirlo en términos beisboleros, apenas si está calentando banca.
Leonora León: la tinta viva de Cozumel
Hablar del periodismo en Cozumel sin mencionar a Leonora Inés León Aguilar sería como hablar del mar sin nombrar su azul profundo.
Leonora León no solo es referencia obligada del periodismo cozumeleño y quintanarroense; es parte viva de su historia. Mujer de letras, de micrófono, de carácter y de sensibilidad, que ha sabido navegar con elegancia en las tormentas y en las nuevas mareas de la comunicación.
En días pasados, en su amado Cozumel, presentó la interesante conferencia “Desde el azul profundo… del periodismo a las redes”, en el marco del Día Internacional del Libro, organizada en la emblemática Biblioteca Pública Gonzalo de Jesús Rosado Iturralde.
Y no fue una conferencia cualquiera.
Fue un viaje en el tiempo.
Fue memoria viva.
Fue testimonio de una mujer que pasó de la máquina de escribir al teléfono inteligente sin perder esencia, credibilidad ni pasión.
Con gran convocatoria y el cariño evidente de su gente, Leonora relató esa transición que ella no solo observó… sino protagonizó. Su historia corre paralela a la historia moderna de Cozumel y de sus medios de comunicación.
Desde lo profundo del azul que abraza a la Isla de las Golondrinas, Leonora sigue siendo ejemplo de reinvención diaria. Profesional impecable. Consejera sabia. Forjadora de talentos. Asesora de gobernantes. Y, sobre todo, una mujer sencilla, cálida y generosa.
Gran dama.
Gran esposa.
Gran madre.
Gran abuela.
Y ahora también, brillante conferencista.
Leonora León sigue sembrando todos los días por su querido Cozumel, haciendo de esa isla un lugar más bello, más informado y más humano.
Enhorabuena para la querida Leonora.
Porque hay periodistas que informan… y hay periodistas que trascienden. Leonora León, sin duda, pertenece a los que llegaron para siempre estar.




