Por Joaquín Quiroz
En la historia reciente de Isla Mujeres solamente hay una administración municipal tan mala que puede compararse con la actual de Atenea Gómez Ricalde, y es precisamente la de su señora madre, Alicia Ricalde Magaña, quienes en materia de seguridad, transparencia, finanzas, gobernabilidad y servicio a la población han brillado ambas por su ausencia, tomando nomás el poder por el poder, como si el municipio fuera herencia familiar y gobernarlo un derecho adquirido por apellido.
Ambas de cepa panista, formadas y crecidas bajo las siglas de Acción Nacional, y Atenea con una carrera política que pareciera ya truncada, pues su mote de traidora se lo ha ganado a pulso y hoy, como dijera el mexicano refrán, quedó como el perro de las dos tortas.
Porque como dicen por ahí, siempre será mejor un enemigo confirmado y de frente que un traidor mustio, de doble cara, que un día jura por unos colores y al siguiente se disfraza con otros según le convenga. Y a propósito de Isla Mujeres y Atenea, viene interesante lo que se cocina rumbo al próximo proceso electoral.
Como ya es sabido, en 2027 habrá elecciones para la renovación de los ayuntamientos y en días próximos iniciará el registro de quienes busquen ser coordinadores municipales por la defensa de la transformación y la soberanía nacional por parte de MORENA, es decir, quienes pretendan ir por las candidaturas en los municipios, y en Isla Mujeres la rebatinga está por comenzar, porque ahí los Ricalde no quieren perder ni un centímetro del poder que durante tantos años han usufructuado.
Isla Mujeres es un municipio pequeño, pero con harta carga política, y los Ricalde quieren aferrarse a seguir explotando dicho sitio, por lo que harán hasta lo imposible por continuar siendo parte de la próxima administración, y de ahí la urgencia de aventar a sus gallos y gallinas para gobernar a través de ellos.
No sería la primera vez que se da esto, recordemos en el pasado cómo Alicia Ricalde gobernó a través de su todavía empleado Hugo Sánchez Montalvo, quien jamás despegó ni tuvo vida política propia, pues estaba para rendirle cuentas y entregar el poder a su madrina; hoy sigue pegado a esa ubre y como edil fue apenas un burócrata más con funciones de munícipe, lo que se conoce en el argot taxista como “un martillo” porque quienes realmente gobernaban eran Alicia y su hermano.
Hoy buscan nuevamente hacer lo mismo, por lo que tienen tres fichas para intentar perpetuar el feudo, según nos revelan los siempre bien enterados Heraldos de Xlalibre, mismas que iremos desmenuzando.
Por principio de cuentas, está una de las piezas que quieren mandar a medirse y después de campaña, para que a través de ella la sombra de los Ricalde continúe y con ella, según nos refieren, el saqueo, la extorsión y demás vicios que han caracterizado a la actual administración isleña. Cambiarían de cara, quizá de nombre en la puerta de la presidencia municipal, pero la mano que mueva los hilos pretenden sea exactamente la misma.
Dejando de lado si pudiera tener algún talento propio, una de las empleadas de Licha y Ate que quieren hacer candidata es Suemy González Sánchez. ¿Quién es ella? La actual directora de Desarrollo Social, quien hace tiempo fue impuesta por el primo de Licha, el tal Agapito Magaña, como síndica en la primera administración del hoy diputado federal Juan Carrillo.
Lo hecho por el primo de Licha fue como el objetivo de blindarlo, colocándola como síndica para garantizarle impunidad y maquillar sus desperfectos, convirtiéndola desde entonces en una pieza funcional a los intereses del grupo y la familia Ricalde Magaña y hoy Gómez Ricalde.
Además de cuidar los manejos poco claros que hiciera su jefe Agapito, cuentan los Heraldos que Suemy le agarró gusto a intercambiar sus votos y participaciones en el Cabildo por dádivas y prebendas, haciendo valer aquello de que en política hasta el amor se cotiza, y más cuando se tiene una posición desde la cual un voto puede destrabar o complicar decisiones importantes.
Cuentan que para aprobar el envío de la cuenta pública a la Auditoría, la aprobación de la Ley de Ingresos ante el Congreso del Estado o la aprobación del Presupuesto de Egresos, siempre pedía que se pusieran la del Puebla con ella y con sus incondicionales regidores.
Nada de romanticismos políticos ni amor al servicio público; según nos dicen, aquello era más práctico y menos ideológico.
Hoy, bajo el amparo de los Ricalde, Suemy ha dicho en público y privado que va con todo, que tiene el respaldo y apoyo de la matriarca Alicia, lo mismo de su hermano, del grupo Tabasco con todo y Adán, y del exaspirante a coordinador de MORENA Rafael Marín.
Vaya ensalada de intereses para quien pretende presentarse como opción de una transformación, cuando alrededor aparecen los mismos personajes y grupos que llevan años queriendo decidir quién manda en Isla Mujeres.
Otro empleado de las Ricalde que busca nuevamente ir a hacer el ridículo y perder es Fernando “Chato” Bacelis Godoy, quien antes fue enemigo de Atenea, ya que compitió contra ella hace cuatro años, cuando sin caretas Ate fue por su verdadero yo, es decir, por el PAN.
Y tan mala pieza en política es el hijo de la profesora Manuela Godoy, conocido como “Chato”, que, aun yendo por MORENA y sus aliados en 2021, las Ricalde le ganaron y lo mandaron derechito a rumiar su derrota.
Una vez que perdió y que las Ricalde le llegaron al precio, el tal Chato Bacelis se convirtió en un sirviente más del clan Ricalde, desde la dirección del deporte. El fallido candidato a presidente municipal, aun teniendo a su favor la fuerza política que representaban MORENA y sus aliados, no solamente perdió, sino que después terminó cobijándose precisamente con quienes supuestamente representaban todo aquello contra lo que había pedido el voto.
Siendo tan bajito de nivel político, ante su derrota, en lugar de asumir la bandera de MORENA, luchar por la gente que lo apoyó en su fallida aventura, convertirse en oposición y construir una alternativa frente a quienes lo derrotaron, decidió arrodillarse ante la actual alcaldesa y convertirse en un esquirol más de ella.
De adversario pasó a empleado, de contrincante a subordinado y de supuesto opositor a pieza útil de las mismas Ricalde a quienes decía querer sacar del poder.
Así, por ahora, tenemos a dos de los gallos de las Ricalde para intentar seguir malgobernando Isla Mujeres a través de ellos, porque la desesperación de Atenea es total, según nos comentan.
Más que estar al pendiente de gobernar a los isleños, dotarlos de acciones, servicios y resultados, está más atenta en ver quién da o no “like” a publicaciones, notas o fotografías que exhiben lo traidora que es la panista hoy disfrazada de MORENA, como si vigilar las redes sociales solucionara los problemas que diariamente enfrentan quienes viven tanto en la isla como en la zona continental.
Mientras la inseguridad, el desorden y la falta de servicios siguen presentes en la isla y en la Zona Continental, ellas están más preocupadas en ver qué martillo ocupan para seguir trabajando para sus intereses, creyendo que el Ayuntamiento es una patente de corso y que Isla Mujeres puede administrarse como propiedad particular, pasando el poder de mano en mano, siempre y cuando esas manos respondan al mismo apellido y sean solo instrumentos para la corrupción.
Isla Mujeres ya merece estar bien y lejos del yugo de una familia que ha saqueado la isla y cuyos integrantes son hoy, sin duda alguna, de los personajes más millonarios e impunes de Isla Mujeres.
Ya fueron demasiados años de apellidos repetidos, empleados obedientes, incondicionales, gallos, gallinas y personajes que aparecen en las boletas para que al final sean los mismos quienes pretendan seguir mandando detrás de la silla.
Porque eso es lo que hoy preparan los Ricalde: si ya no pueden quedarse directamente con la presidencia municipal, quieren dejar a alguien que les cuide el negocio político, les responda y les permita continuar moviendo los hilos. Suemy González Sánchez y Fernando “Chato” Bacelis Godoy son dos de esas fichas.
Isla Mujeres ya merece estar bien, pero sobre todo merece dejar de estar secuestrada por gente ambiciosa e incapaz que confunde gobernar con poseer y servir con servirse. Los Ricalde podrán aventar todos los gallos y gallinas que quieran, pero en 2027 habrá que ver si las y los isleños todavía están dispuestos a seguir alimentando la misma granja.




