Por Joaquín Quiroz Cervantes
Un Segundo Informe de Resultados fue el que presentó la presidenta municipal de Benito Juárez, Ana Patricia Peralta de la Peña, pero más allá de números, obras, programas y cuentas públicas, lo verdaderamente interesante de la noche ocurrió en el terreno donde se define buena parte del futuro de Quintana Roo: la política.
Y ahí, Ana Paty demostró tablas.
No solamente por la incansable labor que ha venido realizando al frente de Benito Juárez, sino porque la semifinalista por la Coordinación de la Transformación en Quintana Roo dejó claro que sabe leer los tiempos, entender las circunstancias y, sobre todo, procesar políticamente una contienda interna.
Su informe terminó convertido en uno de los actos parteaguas después de la reciente elección interna de Morena.
Porque después de los dimes, diretes, golpes bajos, pataleos y berrinches que durante días alimentaron seguidores y equipos de campaña, especialmente aquellos vinculados al exparticipante Rafael Marín Mollinedo, fue precisamente Ana Paty Peralta quien logró poner en una misma fotografía a quienes hasta hace apenas unos días competían por la misma posición.
Y ahí volvió a quedar claro algo: Cancún ya no es solamente el epicentro económico y turístico de Quintana Roo. Hoy es también su capital política.
En el Teatro de Cancún ocurrió una escena que por sí sola vale más que decenas de comunicados,Rafael Marín Mollinedo estuvo presente, sentado en tercera fila, sin estridencias ni cargada o acarreados, sin los personajes que durante días quisieron convertir su derrota interna en una rebelión inexistente.
Y cuando llegó el momento de reconocer a Eugenio “Gino” Segura, quien de acuerdo con las preferencias partidistas asumió la responsabilidad de coordinar la Transformación en Quintana Roo y se perfila hacia la candidatura al gobierno del estado, Rafael Marín hizo lo que sus seguidores más exaltados no querían ver: aplaudió, y todavía más coreó “¡Coordinador!” Así de simple y contundente.
Mientras en redes sociales, y en sitios extraviados de la lógica algunos marinistas seguían alimentando agravios y pretendían mantener viva una guerra que ya había terminado, Rafael Marín reconocía públicamente al nuevo coordinador.
En primera línea de lectura política estaba también la gobernadora Mara Lezama Espinosa, con el garbo que la caracteriza y con la posición indiscutible de jefa política de la entidad, quien se llevó los aplausos y el grito unísono de ¡Gobernadora, gobernadora¡
Y Mara fue testigo de algo fundamental, la cicatriz empezó a cerrar, porque el verdadero poder no siempre está en ganar una elección interna, muchas veces está en saber cerrar la herida después de ella.
Y ahí la operación política fue quirúrgica Ana Paty convocó, Mara atestiguó, Gino ocupó su lugar yRafael Marín reconoció.
No hubo necesidad de discursos incendiarios ni de amenazas, la fotografía habló sola.
Horas antes, incluso, Marín había señalado en entrevista que no se va de Morena, que apuesta por la unidad y que reconoce a Gino Segura como coordinador.
Es decir, mientras algunos de sus seguidores todavía respiraban por la herida, el propio Marín ya había entendido el mensaje.
Y vaya que lo entendió, porque llegó solo y su alma, sin cargar con algunos de los lastres que durante semanas quisieron incendiar el ambiente político quintanarroense.
No estuvieron ahí Atenea Gómez Ricalde ni su tío Julián Ricalde Magaña; tampoco Alberto Batún, Humberto Aldana, Anahí González, Ricardo Velazco y demás corifeos que durante días quisieron vender la narrativa de una gran rebelión marinista.
Nada, ni marcha,levantamiento, menos ruptura o rebelión, todo quedó en ruido.
Y hasta aquellos que andaban organizando supuestas movilizaciones de apoyo a Rafael Marín terminaron exhibidos cuando fue el propio Marín quien desconoció esas aventuras y dejó claro que sigue en Morena.
Ahí quedaron, con un palmo de narices.
Porque existe una fauna política peculiar que termina siendo más marinista que Marín, más papista que el Papa y más radical que su propio candidato.
Son personajes que viven del ruido, del conflicto y de la confrontación, porque cuando la política se normaliza se quedan sin discurso y eso fue precisamente lo que pasó.
Mientras ellos querían hacer estallar Quintana Roo, Marín estaba en el Teatro de Cancún aplaudiendo a Gino.
Mientras ellos buscaban guerra, Marín gritaba unidad.
Mientras ellos desconocían el resultado, Marín reconocía al coordinador.
Mientras ellos soñaban con marchas, Marín ya había cerrado el capítulo.
Por eso lo ocurrido en el informe de Ana Paty tiene una lectura mucho más profunda, no fue solamente un acto institucional, fue una operación política y Ana Paty Peralta salió fortalecida, cono la artífice de la unidad.
Esta unidad demuestra que después de competir también se puede sumar, dejó de lado cualquier agravio personal entendió que el proyecto está por encima de cualquier aspiración individual, esa es Ana Paty una mujer conciliadora y unificadora, quien convirtió su informe en una mesa de recomposición política.
Eso es oficio y no todos lo tienen.
También es cierto que Eugenio Segura salió fortalecido.
Porque una cosa es ser designado coordinador y otra muy distinta recibir públicamente el reconocimiento de quien apenas unos días antes competía contra ti.
Gino recibió ese reconocimiento, lo recibió frente a Mara, ante Ana Paty y ante la clase política quintanarroense.
Y frente a quienes todavía no entendían que el proceso interno ya terminó.
La que de plano no acudió a este importante acto fue Marybel Villegas.
La poseedora del cuarto lugar en el proceso interno brilló por su ausencia.
Marybel todavía tendrá un año aproximadamente de encomienda como diputada federal, pero después tendrá que resolver qué sigue.
Porque políticamente los tiempos también se agotan.
Y en su caso, después de tantos intentos, tantas candidaturas, tantos movimientos y tantas derrotas, quizá empiece a llegar el momento de plantearse si todavía hay espacio para otra aventura o si simplemente el ciclo ya terminó.
Porque mientras algunos siguen viviendo de la nostalgia, la política avanza, en Quintana Roo no se detiene, lo ocurrido en Cancún lo dejó claro, el fallado marinismo como proyecto sucesorio ya fue.
No porque Rafael Marín desaparezca políticamente, no porque abandone Morena, ni porque pierda relaciones o interlocución, sino porque el proceso interno terminó. lo más importante:el propio Marín ya lo reconoció.
Así que todos los propagandistas, corifeos, voceros improvisados, monos repetidores y marinistas radicales que pasaron días enteros despotricando contra la decisión de Morena quedaron completamente fuera de contexto.
Porque terminaron peleando una batalla que su propio general ya había abandonado, qué ironía ellos incendiando redes y él aplaudiendo, sus corifeos promoviendo ruptura, el hablando de unidad, ellos desconociendo a Gino, él gritando: “¡Coordinador!”
Y eso en política se llama quedarse solo.
Por eso el gran mensaje de la noche no estuvo únicamente en el informe de gobierno, estuvo en la fotografía política, Ana Paty Peralta consolidándose como factor de unidad, Mara Lezama observando cómo se recompone el movimiento del que es líderesa moral, Gino Segura ocupando ya el centro de la nueva etapa.
Y Rafael Marín demostrando que todavía conserva algo que muchos de sus seguidores perdieron hace días, sentido político, porque perder no es necesariamente desaparecer, pero no saber perder sí puede destruir a cualquiera Marín entendió eso, sus corifeos todavía no.
Así que a sus matraqueros kamikases serénense, su líder ya lo hizo, el marinismo sucesorio terminó, la etapa que sigue se llama unidad y de construcción del segundo piso de la transformación en Quintana Roo el primero lo edificó Mara Lezama, el segundo lo hará Eugenio “Gino” Segura.
Pobres marinistas radicales.
Días enteros afilando cuchillos, escribiendo proclamas, organizando rebeliones imaginarias, convocando marchas mentales y jurando que Quintana Roo iba a incendiarse.
Y de repente voltean al Teatro de Cancún.
¿Y qué encuentran?
A Rafael Marín.
Sentado.
Tranquilo.
Aplaudiendo.
Reconociendo.
Y gritando “¡Coordinador!” a Gino Segura.
Vaya manera de dejarlos vestidos y alborotados.
Porque cuando hasta el propio Rafael Marín entiende que la elección terminó y sus seguidores todavía siguen peleando, ya no estamos hablando de lealtad.
Estamos hablando de necedad.
Así que un consejo para los corifeos de ocasión:
Antes de declarar una guerra en nombre de alguien, por lo menos pregúntenle si quiere pelearla.
Porque en esta ocasión los marinistas organizaron la revolución…
y Rafael Marín ni siquiera llegó a la marcha.




