Por Joaquín Quiroz Cervantes.
Arrancó febrero y los frentes fríos no solo se dejaron sentir en el termómetro: también congelaron proyectos políticos. El caso más visible es el de Adán Augusto López Hernández, quien pasó —sin escalas— de “dueño y señor” del Senado a un legislador más, sin control de la bancada, sin la Junta de Coordinación Política y, sobre todo, sin presupuesto ni mando. El pretexto oficial: “ir a poner orden” rumbo a elecciones futuras. La realidad política: lo pusieron primero en la congeladora del poder y de ahí lo mandaron al rancho del olvido.
No es un ajuste menor. A Adán Augusto se le ha señalado reiteradamente por un enriquecimiento difícil de explicar; por haber tenido como responsable de seguridad en Tabasco a un personaje ligado al crimen organizado; y por operar como disidente interno frente al proyecto presidencial. Se habló de una salida “decorosa”, incluso de una embajada relevante. Nada de eso ocurrió. De general a soldado raso. Así, sin eufemismos.
Este reacomodo tendrá efectos en cascada. Los integrantes de su grupo político empiezan a resentirlo. Aspiraciones que parecían firmes hoy se diluyen. En Chihuahua, la ruta de Andrea Chávez se complica. En el ámbito federal, Aduanas de México se vuelve un tablero sensible: si hay cambios, no serán para complacer lealtades pasadas sino para alinear la operación con Palacio Nacional. Y en Quintana Roo, donde algunos ya soñaban con candidaturas importadas, el castillo de naipes empieza a caer.
Buscando el vaso medio lleno, hay quienes dicen que su gurú viene de contar y recaudar billones, a ser delegado del Bienestar en la entidad en sustitución de su primo.
Aquí conviene decirlo claro: si el delegado de programas sociales pasa desapercibido, no es por persecución política sino por irrelevancia. Años de inercia, nula presencia territorial y la reducción del cargo a una oficina de colocación familiar no construyen liderazgo.
En Quintana Roo, hoy, hay funcionarios municipales de medio pelo con más peso real que el delegado federal de los programas de Bienestar.
Mientras unos se enfrían, otros avanzan. En el Senado y en territorio, Eugenio Segura hace política clásica: suela, sudor y saliva. Gestión, cercanía, resultados. Trabajo coordinado con el gobierno estatal y presencia nacional, bien visto por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y en interlocución con actores clave como Omar García Harfuch y Luisa María Alcalde.
En el ámbito municipal, Ana Paty Peralta sostiene una agenda constante en Benito Juárez: calle, soluciones, coordinación estrecha con la gobernadora Mara Lezama Espinosa y diálogo efectivo con el sector empresarial. Resultados tangibles en el municipio más complejo del estado.
La lección es simple y brutal: Quintana Roo no se entiende desde una oficina mullida en la Ciudad de México ni con fotos quiméricas junto a un expresidente. El poder real se construye en territorio, con trabajo y resultados. Febrero llegó con frío. Para algunos, el invierno apenas comienza. Para otros, es temporada de cosecha.
Curva peligrosa…
La llegada del gas natural a la zona norte de Quintana Roo no es un anuncio menor ni un simple proyecto de infraestructura: es un parteaguas económico, industrial y social. Cancún, Playa del Carmen y Puerto Morelos están por incorporarse a una red energética moderna que coloca a la región en otra liga de competitividad.
Durante años, el norte del estado ha dependido casi exclusivamente de combustibles caros, contaminantes y logísticamente ineficientes. El gas natural rompe con esa inercia. Reduce costos de operación para hoteles, restaurantes, hospitales e industrias; estabiliza el suministro energético; y abre la puerta a inversiones que antes simplemente no consideraban a Quintana Roo como opción viable.
En términos duros: el gas natural baja costos hasta en un 30 o 40% frente a otros combustibles, mejora la eficiencia energética y reduce emisiones contaminantes. Esto no es discurso ambientalista vacío, es una ventaja económica concreta. Para una región turística de escala internacional, la transición energética ya no es opcional, es una exigencia del mercado global.




